Keanu Reeves: ¡tras los pasos de Napoleón!

En John Wick:Pacto de sangre, hay una gran escena que se desarrolla en una cocina. No voy a decir más porque no quiero irme de la lengua, pero las personas que han visto esta película de acción me preguntan: ¿cómo me las apaño detrás de los fogones? La respuesta es sencilla.  ¡No cocino! Sin embargo, ¡tengo muy buen apetito! Si me invitas a tu casa, me sé comportar perfectamente. Quito la mesa, lavo los platos y cuando me sirven la comida, ¡siempre felicito a la persona que me invita! Y eso... ¡incluso si la comida es incomestible! (risas). También sé hacer café. Bueno... ¡digamos que en realidad sé poner la cápsula en el compartimiento adecuado!

En cuantos a las bebidas —aparte del café—, me encanta el agua. ¡No hay nada mejor que un buen vaso de agua fría para refrescarse y saciar la sed! Aunque tampoco le hago ascos a un buen whisky, o mejor, a una gran copa de vino tinto. ¡Sírveme un Carbenet Sauvignon de 1982 y te declamaré las mejores «réplicas» de Oscar Wilde! Sabes, soy un amante de las motos, lo que me obliga a refrenar mi amor por los buenos caldos. Sin embargo, cuando voy a Francia para recorrer la ruta de Napoleón, siempre hago una pequeña parada en restaurantes que no tienen muy buena pinta. Por unos pocos euros, te tratan como un rey, o más bien, debería decir como un emperador. ¡Me cuesta resistirme a la gastronomía local y a los vinos que sirven para acompañarla!