Dakota Johnson: «Para relajar el ambiente, abre una botella de Chablis o de Merlot»

La estrella de la saga Cincuenta sombras de Grey no solo es sexy en la pantalla. Atractiva, también lo es en la vida. ¡Sobre todo cuando evoca para nosotros su sensual relación con el vino!

 

A menudo me preguntan cuál es mi sitio preferido para vivir. Y siempre respondo sin vacilar: ¡en París! Durante el rodaje de Cincuenta sombras más oscuras, visitamos la capital francesa con la producción, ¡y fue mágico! ¡Tenía la sensación de estar dentro de una película antigua! Solo faltan cantantes y bailarines moviéndose a mi alrededor bajo la lluvia. ¡Fue un auténtico sueño rodar allí! Además, pudimos rodar algunas escenas en la Ópera. Y lo que fue todavía más locura, ¡es que cerraron el monumento solo para nosotros! Fue un momento que nunca olvidaré.

Entre escena y escena, íbamos al restaurante. No era un palacio parisino: el sitio era pequeño y no tenía muy buena pinta, pero era muy agradable. ¡Recuerdo que servían el vino en jarras! Al principio, era un poco escéptica. Me decía: «Por Dios, esto debe ser matarratas, una mezcla asquerosa». Debo confesar que acerqué mis labios un poco a regañadientes, hasta que descubrí que el vino que me acababan de servir era excelente. Sabes, en Estados Unidos, todavía estamos muy condicionados por las etiquetas. Nos decimos que si tiene escrito «Château Tal y Cual», sin duda tiene que ser bueno». ¡Tuve que ir a Francia para comprender que no hay que fiarse de las apariencias!».

Cuando bebo un vino excelente, me gusta que lo tenga todo. Un bonito vestido, tacones, pintura de labios, buena música, un fuego de chimenea que crepite, la voz cálida y ligeramente ronca ayuda a crear un ambiente de mujer fatal.  Pero lo que, en mi opinión, realmente permite relajar el ambiente, es abrir una botella de Chablis, de Merlot, o de un vino similar. Anima las papilas gustativas y te sientes más ligero. No vale la pena gastarse una fortuna en otro lado. No sé quién era el que decía: «El mejor vino no es necesariamente el más caro, ¡sino el que compartimos!». 

 

Escrito por Frank Rousseau

El 15/02/2018