Calvados: la casa Comte Louis de Lauriston perpetúa la tradición agrícola

1962, en el corazón de Normandía, entre Caen y Laval. Los agricultores de Domfrontais elaboran clandestinamente su calvados en sus granjas, cuando se ven interrumpidos por agentes de la administración.

 

A medida que aumenta el descontento, el Conde Louis de Lauriston toma la iniciativa de crear una bodega cooperativa, poniendo así fin al fraude. El mismo año, a un centenar de kilómetros de allí, Christian Drouin funda su explotación en el Pays d’Auge. Lejos de la imagen del café calva, decide elaborar un licor de calidad.

Su colección de añada es aclamada tanto por particulares como por restauradores por todo el mundo, desde Estados Unidos a Japón, pasando por Rusia. Treinta años más tarde, la bodega cooperativa de Domfrontais se encuentra en una mala posición. Si bien las existencias son de gran calidad, la situación financiera es difícil.

Cuando le proponen retomar la gestión, el hijo de Christian Drouin ve la oportunidad de trabajar un terroir muy diferente del que conocía. Aquí, el calvados es el licor estrella. Mientras que el licor del Pays d’Auge no contiene más de un 2 a un 5 %, el de Domfrontais presenta un mínimo del 30 %, y alcanza hasta el 60 % en la casa Comte Louis de Lauriston. Los suelos de granito y pizarras florecientes permiten obtener notas minerales, mientras que la destilación en columna, realizada gracias a columnas ambulantes que recorren siempre las fincas de la cooperativa, perpetuando así un modo de producción ancestral, da origen a calvados rectos y tensos, marcados por una nariz muy expresiva e intensos aromas.

 

Actualmente a la cabeza de ambas explotaciones, Guillaume Drouin se esfuerza por reforzar la identidad de cada una de las dos marcas, valorizando así la diversidad de los calvados.

 

Redactado por Alexandra Reveillon
El 31/01/2018