Bryan Cranston: ¡un actor con experiencia!

En menos de veinte años, este sexy sexagenario ha sabido demostrar que no tiene miedo a ningún papel. Decir que este actor camaleónico tiene potencial (solo hay que ver Breaking Bad o Trumbo, donde interpreta a dos personajes diametralmente opuestos) es un eufemismo. ¡Figúrense que saca su energía especialmente de los buenos caldos que tanto aprecia!

 

¡Empecé a ganarme la vida de forma decente como actor con 24 años! Pero fue con 40 cuando empecé a conocer el éxito, con la serie Malcolm. A esta edad, ¡hace ya mucho tiempo que se ha alcanzado la edad de la razón! Yo creo que ante todo es cuestión de educación y no de ego. Y luego continué con Breaking Bad. El resto ya lo conocen. Si hubiera sido surfista, habría dicho que esta serie era la ola que estaba esperando. ¡Una ola que me ha llevado muy alto y muy lejos! Así que sí, he ganado dinero. Mucho dinero. ¿Me molesta? ¡No! El que diga que no es un poco materialista, ¡es que ha nacido en otro sistema solar! (risas).

Ganar dinero significa, para mí, que puedo permitirme cierta libertad. Elegir mis películas, mis proyectos, etc. Sin embargo, el lado materialista también sale en ocasiones. Sobre todo, cuando me encuentro en casa de un bodeguero. ¡Cuántas veces he soñado que hacía una escapada por la noche y me llevaba los mejores vinos! ¡Así! Sin que nadie lo notara.

Es verdad que en mi casa tengo una bodega, pero no tiene el encanto de algunas propiedades francesas y tampoco está igual de abastecida, ¡pero me basta con creces para mi pequeño consumo personal! Cuando me gusta un vino, normalmente pido varias cajas de golpe, ¡no me gusta hacer nada a medias! Mi verdadero placer, antes de escuchar el sonido de abrir una botella, es poner mi... ¡inversión en líquido en mi bodega! Todavía no he llegado a la fase en la que les hablo a mis botellas, pero una cosa sí es segura: ellas me hablan a mí. Y me dicen: «¿Cuándo vienes a saborearnos?» (risas).

 

 Escrito por Frank Rousseau

18/12/2017